Powered By Blogger

lunes, 8 de julio de 2013

FILOSOFIA RICOTERA - Un Libro para descifrar las letras de Los Redondos


El de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota pareciera ser un mito infinito. Los años transcurridos entre la disolución tácita del grupo y nuestros días no ha hecho más que agigantar los pasillos de un laberinto misterioso. Sería muy difícil encontrar todas las claves de este fenómeno único dentro del rock argentino, pero al menos es posible dar con algunas de ellas, como siempre lo fueron las letras de Carlos Solari, un poeta singular dentro de la música popular local. La pluma del "Indio", de hecho, ha sido una de las que más curiosidad han despertado entre diferentes clases de pensadores, un extraño privilegio al que podrían acceder artistas como Luis Alberto Spinetta o Atahualpa Yupanqui.
El histórico rechazo de Solari por las definiciones lineales de sus letras (¿de qué habla esa canción?) no impidió que algunos críticos o seguidores de su anterior agrupación pusieran manos a la obra, aunque con enfoques variados. Un repaso por estos intentos arroja las interpretaciones libres de Alejandro Rozitchner para su libro Escuchá qué tema (Editorial Planeta, 2003); la inclusión de algunas letras de Los Redondos en Antología PoetasRock (La Marca, 2003), cuya selección estuvo a cargo del periodista y escritor Gustavo Álvarez Nuñez; o, más recientemente, la lectura que el poeta Martín Gambarrota realizó sobre el disco Gulp! (1985) para 10 discos del rock nacional presentados por 10 escritores (Paidós, 2013).
La última incorporación a esa biblioteca redonda es Filosofía ricotera. Tics de la revolución (Del Nuevo Extremo), un ambicioso ensayo de Pablo Cillo, en el que intenta establecer una suerte de filosofía autónoma al tomar como materia de estudio las letras de la banda. "A partir del discurso poético ricotero podemos derivar una Filosofía en tanto visión de mundo coherente, organizada en torno a los problemas [...] que nuestra tradición cultural generalmente asigna a dicho campo epistemológico", se lee en una de las primeras páginas.
Superlógico
Cillo, Profesor de Filosofía por la UBA, cuenta que haber descubierto Luzbelito en su adolescencia fue decisivo no sólo para realizar este trabajo, sino para su posterior formación humanística. "Fue como un talismán que se apoderó de mí", dice a propósito de ese álbum, al que luego le seguiría el resto de la discografía ricotera, al mismo tiempo que cursaba la carrera universitaria. "Hace tiempo que tenía la idea de este libro. Recuerdo que una vez, en los pasillos de la facultad, se lo comenté a Mario Presas, un profesor muy respetado que utilizaba la poesía para relacionarla con conceptos filosóficos. Era un hombre sabio y calmo, pero cuando le hice el planteo se transformó y me dijo que estaba loco, como si hubiese nombrado al mismo demonio. Pero se sabe que al hombre, cuando le prohíben algo, le da más ganas de hacerlo", reconoce.
"A pesar de no conseguir un profesor que me avale, me puse a hacer un análisis serio, profundo, de las letras de los Redondos", continúa. "Un análisis filosófico que muestre que debajo de las letras, a través de todos los discos, hay una filosofía, una postura coherente frente a todos los grandes problemas de la disciplina. Y hay una postura autoconsciente de esas problemáticas, no son letras al azar".
El autor sostiene que para la comprensión de este trabajo no es necesaria una formación fuerte en filosofía, sino cierta disciplina de lectura y también una cuota de curiosidad. "A un adolescente que disfruta de Los Redondos probablemente se le presente como un desafío, pero también es una invitación a nuevas lecturas, para animarse a bucear en los conceptos vertidos dentro el libro. Personalmente, considero que algo deja de ser complicado cuando te da placer".
Frente a este trabajo, un asunto clave pasa por preguntarse qué clase de filosofía plantean las letras de Solari, si responden a alguna escuela o tradición en particular, o si presenta algún acercamiento a las teorías de otros filósofos en relación con determinadas temáticas, como la libertad o la esencia del ser humano. Para Cillo, se trata de un "discurso monista" porque no parte de la visión de un mundo escindido, dividido en dos.
Luego completa: "En sus canciones, lo alto y lo bajo, lo bueno y lo malo, Dios y el diablo, están mezclados en nuestro mundo. No se fragmenta la realidad entre lo que debe ser y lo que es. Por otro lado, hay una fuerte impronta nihilista, pero no pesimista. No está presente el tópico de la queja o el lamento, como en el tango, que es un nihilismo pasivo frente a una realidad angustiante y decadente. En Los Redondos hay un nihilismo creativo, afirmativo: el mundo se vino abajo, pero todavía queda la potencia del deseo del ser humano para transformar la realidad con su trabajo intelectual".
Redondos y cuadrados
Un seguidor atento de Patricio Rey sabrá que existe otro libro que se encarga de estudiar las letras del "Indio" Solari, pero lo hace en un registro paródico. Se trata de La cuadratura de la redondez (Interzona, 2011), de Ariel Magnus, una ficción redactada como un ensayo académico. Escrito en un tono deliciosamente irónico, recrea el trabajo realizado por un filólogo cordobés de nombre Atila Schwarzman, que habría perdido la cordura en su intento por comprender las letras de Los Redondos. El libro entonces recupera esas extrañas anotaciones, que posteriormente fueron intervenidas por otros académicos con similar grado de locura.
En su momento, Magnus  comentaba que ese trabajo surgió inicialmente como "una sátira sobre la interpretación académica", aunque también destacaba que el libro "funciona paradójicamente como un homenaje a la interpretación, pero a la libre, la imaginativa, que se acerca más a la inspiración que a otra cosa".
Consultado por esta obra previa, Cillo comenta que leyó el libro de Magnus, pero aprovecha para desmarcarse de esa zona interpretativa. "Yo me tomé las letras con mayor rigor científico, que es justamente lo que en ese texto se critica: la seriedad del analista. Pienso que el mejor modo de homenajear al resto de las interpretaciones es ofrecer una que quizás pueda servir de marco en donde todas las demás puedan convivir", plantea el autor, que también destaca que no se considera un fanático de Solari, sino alguien que disfruta de su música y sus letras, cuyo contenido muchas veces "toca temas universales, que uno podría encontrar en libros clásicos, como la Biblia".
Cillo cuenta que existe la posibilidad de que este libro llegue a manos del "Indio", a través de algunas gestiones entre la editorial y Julio Sáez, mánager del artista. "Ya tengo una idea de qué es lo que puede llegar a pensar él sobre este libro, pero prefiero no adelantarme", concluye y deja abierta la incógnita.

lunes, 1 de julio de 2013

VENTA DE ENTRADAS PARA EL SHOW DEL 14 DE SEPTIEMBRE / INFORMACION IMPORTANTE



Recuerden que la venta comenzará a mediados de Julio.  El día exacto, los puntos de venta autorizados y los precios se informaran oficialmente por este medio.

La ofertas de entradas que se conocen actualmente SON FALSAS.

Como recomendamos en nuestro informe anterior las entradas deben comprarse únicamente en los lugares aficiales.

El estadio Malvinas Argentinas tiene capacidad limitada y los controles de validacion de entradas serán muy estrictos, evita inconvenientes. 


sábado, 29 de junio de 2013

SE ESTRENA LA PELICULA DOCUMENTAL DEL INDIO SOLARI. MIRA EL TRAILER AQUI


El 9 de julio se presentará en el teatro Vórterix de Capital Federal un documental del Indio Solari producido por Julio Leiva, en donde se retratará uno de los tres multitudinarios recitales que hizo el artista en Tandil.

El video del trailer fue subido a YouTube y en tres días tuvo ya más de 50 mil visitas, lo que indica una gran expectativa entre los fanáticos del ex líder de los Redonditos de Ricota.

“Nos lanzamos igual a la aventura. Fuimos y lo grabamos. Fueron 4 días, 20 horas de imágenes. Lo hicimos con una sola cámara, aunque parece que lo hicimos con muchas es una sola. Y una vez que lo terminamos comenzamos con la edición. A mediados del año pasado le dimos un trailer al manager para presentarnos y mostrarle lo que habíamos hecho", dijo Julio Leiva a la prensa.


sábado, 22 de junio de 2013

Se cumplieron 46 años de la primera grabacion de LA BALSA de Los Gatos


Una fecha que quedó en la historia. La Balsa fue la primera canción del rock nacional que sonó en todos lados. Compuesta por Litto Nebbia y Tanguito, en el histórico baño de La Perla de Once, Los Gatos la grabaron el 19 de junio de 1967 en los estudios TNT.
La banda estaba integrada por Litto Nebbia, voz, Ciro Fogliatta, teclados, Alfredo Toth, bajo, Oscar Moro, batería y Kay Galifi en guitarra. Este último dejó la banda en 1969 y fue reemplazado por un joven Pappo.
De esa grabación quedaron "La balsa” y “Ayer nomás”, compuesta por Moris y Pipo Lernoud. Se editó el 3 de julio en formato de simple y vendió más de 200.000 copias.


Fotos del recital de Alberto Zamarbide [15/06/13] Groove








Agradecemos a Carlos Bobadilla y a Nepenthe Producciones por las fotos de cobertura del show en Groove

miércoles, 19 de junio de 2013

“GOD IS DEAD”, NUEVO VIDEO DE BLACK SABBATH


Mientras esperamos que llegue Octubre para tenerlos tocando en el Estadio Ciudad De La Plata en Buenos Aires, Black Sabbath estrenó el video de “God Is Dead”, tema incluido en su flamante álbum “13″ que ya salió a la venta, pero que días atrás podía conseguirse mediante descarga virtual. Es el primer corte de la banda liderada por Ozzy Osbourne, quien le puso la voz a un disco de Sabbath luego de 35 años y que logra el sonido característico del legendario grupo de heavy metal, pero aggiornado al 2013.


El disco debut de tres grandes bandas de nuestro siglo ya ha cumplido sus 20 pirulos: “40 dibujos ahí en el piso”, “Esquivando charcos” y “Chactuchac”


El disco debut de tres grandes bandas de nuestro siglo ya ha cumplido, con mucho aire, sus 20 pirulos: “40 dibujos ahí en el piso”, “Esquivando charcos” y “Chactuchac” ya no son adolescentes, pero viven más que nunca. Como Divididos y La Renga, que siguen rondando, o como Los Piojos, que a pesar de la separación siguen presentes.

Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada“, reza el eterno Gardel. Veinte años: cifra significativa. Cierre (o comienzo de cierre) de la etapa más hermosa de la vida, amanecer de otra nueva. Nacimiento de la adultez, de las caras cada vez más serias, o tal vez no. Tal vez es la señal de la madurez perfecta, de la llegada a la cumbre del pensamiento, al calibre perfecto de la experiencia. Lo cierto es que, palabras más, palabras menos, veinte años es una cifra que hoy nos interesa bastante.
Hablando de rock argento, no hay dudas de que La Renga, Los Piojos Divididos son las tres grandes bandas de esa nueva etapa que significó el género a partir de los 90′ y que continúa hasta hoy, a pesar de la separación del grupo liderado por Ciro Martínez en 2009. El dato que en estos tiempos nos compete apela al recuerdo: el primer disco de cada una de esas bandas ya cumplió sus veinte años: “40 dibujos ahí en el piso” sopló las veinte velas en 2009, “Esquivando charcos” en 2011 y  “Chactuchac” el año pasado, 2012.
Vale aclararlo, eso sí: la elección es arbitraria. Podríamos hablar de los 30 años de “Corpiños en la madrugada”, de Sumo y “Luchando por el metal” de V8, entre otros debuts. Sin embargo, dos de las tres bandas elegidas siguen en camino, aportando sin dudas las cuotas más importantes de material y público en el género. La otra dejó de correr hace 4 años, pero sigue (un poquito) viva en Ciro y los Persas y en todos los equipos de música. Veamos, entonces, cada uno de esos discos.

40 dibujos ahí en el piso (1989)
No te hagás el rastafari, no te hagas el rastamán, porque te van a hacer el hoyo”, sentencia uno de los primeros versos de “40 dibujos ahí en el piso”. Nota de lo informal que, por momentos, sería la formación que procrearon Ricardo Mollo y Diego Arnedo: dos grandotes que rondaban los 30 pirulos y que decidieron llamar a Gustavo Collado para encarar su propio proyecto post-Sumo. En este, el primer trabajo discográfico de Divididos, más que nunca la presencia deLuca sigue como un respiro latente (“Los sueños y las guerras”, “Los hombres huecos” y, más que nada, “La foca”, lo demuestran).
Divididos, que todavía no era La Aplanadora, ya empezaba sin embargo a dar las razones que le hicieron ganarse ese apodo. El power trío salía a la cancha con temas como “La mosca porteña”, lo que parece ser una crítica finísima al porteño tipo (o al pelotudo tipo. Guarda, eh, que no es lo mismo): Soy la mosca porteña que no te deja dormir. Soy la mosca porteña y ni pienso para hablar”, acusa. Del mismo modo, en “De qué diario sos?”, Ricardo Mollo juega a lo que le gusta: mofarse del periodismo barato, especulador y groupie.
Como “40 dibujos…” es un disco espejo de Divididos, muestra desde el principio lo que sería una de las grandes pasiones del grupo: incluir covers en sus trabajos. Acá lo vemos en “Enciende mi fuego”, una versión corta y con trompeta (a cargo de Gillespi) de “Light my fire”, de The Doors. Para el que no lo haya escuchado, imperdible, como el disco entero.

Esquivando charcos

Juventud. Otra palabra no le cabe a un disco como este, pese a que los muchachos no eran lo que se dice unos nenes, ya que todos superaban los 20 de sobra. Sin embargo, el disco transpira juventud. Adolescencia, matar calles esquivando charcos, patear latitas por las calles de Mataderos un sábado a la noche con una borrachera terrible. Callar al charlatán que se las cree, sufrir las andadas de un chamuyero que al final va a quedarse solo o pegarse un viaje a Bolivia y traer porquería para los pibes. “Viejas historias”, como reza “Embrolos, fatos y paquetes”.
La Renga es, además, baluarte de ese rock argento que por una fiesta identitaria consiguió llevarse, dondequiera que fuese, una gran cantidad de gente. Comenzó con Los Redondos, siguió con La Renga y encontró su último gran representante en Callejeros. “Los mismos de siempre”, el track que le da el debut oficial a la banda y al disco surgido en 1991, sería el título adoptado por la manada renga. “Esta es tu hinchada, esta es tu gente, porque somos los mismos de siempre”, se grita en todo banquete cual himno en escuela.

Esquivando charcos es también prueba de lo simple que era (y siguió siendo) La Renga. Grabado de forma bastante precaria, por lo que nos habla el sonido, incluyó también dos canciones (dos himnos) grabadas en la propia sala de ensayo del grupo: “Voy a bailar a la nave del olvido” y el track que le da cierre al por entonces cassette: “Blues de Bolivia”. 

Chactuchac

Mal de amores y tristeza, los pibes y sus andanzas, la droga que corre y mucho (bastante) baile. Pareciera un resumen de “Chactuchac”, el primer trabajo de estudio de Los Piojos, ese grupo de pibes de Palomar que logró compilar las canciones que se venían tocando desde abajo, como lo hacían casi todos en su momento. Con un protagonismo notable de la primera persona, casi todas las letras parecen manifiestos escritos por el frontman Andrés Ciro Martínez.
Hasta con un cover del mítico Enrique Santos Discépolo, “Yira Yira”, “Chactuchac” continúa esa vieja costumbre rockera de mirar para atrás e identificarse con el tango: la soledad, las calles de Buenos Aires, las cosas que andan mal son moneda corriente. Es que, como dijera el mismoDiscépolo, el tango es “un pensamiento triste que se baila”. Lo mismo sería “Chactuchac” y, en general, Los Piojos en adelante. Bailar en la tristeza, digamos.